Un descubrimiento inquietante en las trincheras más profundas del océano


Alan Jamieson recuerda haberlo visto por primera vez: una pequeña fibra negra flotando en un tubo de líquido. Se parecía a un pelo, pero cuando Jamieson lo examinó bajo un microscopio, se dio cuenta de que la fibra era claramente sintética: un trozo de plástico. Y preocupantemente, su estudiante Lauren Brooks lo había sacado de las entrañas de un pequeño crustáceo que vivía en una de las partes más profundas del océano.

Durante la última década, Jamieson, biólogo marino de la Universidad de Newcastle, ha estado enviando vehículos al fondo de las trincheras marinas, que pueden ser tan profundas como lo son los Himalayas. Una vez allí, estos exploradores han recogido anfípodos, parientes de cangrejos y camarones que viven en el abismo. Jamieson originalmente quería saber cómo estos animales difieren de una trinchera distante a otra. Pero hace unos años, casi por capricho, decidió analizar su cuerpo en busca de contaminantes tóxicos, hechos por el hombre, como los bifenilos policlorados, o PCB, que han sido prohibidos durante décadas pero que persisten en la naturaleza durante mucho más tiempo.

Traducción realizada con el traductor www.DeepL.com/Translator
by Ed Yong

Download Premium Magento Themes Free | download premium wordpress themes free | giay nam dep | giay luoi nam | giay nam cong so | giay cao got nu | giay the thao nu