{"id":181,"date":"2014-01-30T19:06:06","date_gmt":"2014-01-30T19:06:06","guid":{"rendered":"http:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/?p=181"},"modified":"2014-02-17T20:45:31","modified_gmt":"2014-02-17T20:45:31","slug":"el-nominado-a-los-premios-oscar-que-vive-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/el-nominado-a-los-premios-oscar-que-vive-en-colombia\/","title":{"rendered":"El nominado a los premios \u00d3scar que vive en Colombia"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"margin-top: 0px;\"><span><a href=\"http:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/panama.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-182\" alt=\"panama\" src=\"http:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/panama.jpg\" width=\"566\" height=\"284\" srcset=\"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/panama.jpg 566w, https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/panama-300x150.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><\/a>Un paname\u00f1o que vive en Bogot\u00e1 fue uno de los art\u00edfices de una producci\u00f3n candidata a un galard\u00f3n.<\/span><\/h2>\n<p>En principio, cuando los cuchillos se pasean por su cuello delgado y negro, Anwar Congo contiene los gestos y se muestra r\u00edgido, imperturbable. Nada parece quebrar su frivolidad. Nada, ni siquiera las hojas filosas que amenazan su rostro curtido y viejo, rompen aquella seriedad que, en verdad, solo oculta un profundo remordimiento. Porque \u00e9l no hace m\u00e1s que tratar de eludir los fantasmas de los cientos de asesinatos que, como victimario, alguna vez cometi\u00f3. Pero ahora, en ese oscuro cuarto, es apenas una v\u00edctima indefensa.<\/p>\n<p>La escena se repite cada tanto. Sus amigos, los mismos que tambi\u00e9n masacraron comunistas, sindicalistas, intelectuales y opositores del Gobierno, sueltan carcajadas, se burlan y simulan hacer con Anwar lo que con frecuencia hac\u00edan juntos hace varias d\u00e9cadas: lo asfixian, ponen su cabeza bajo una mesa, lo gritan, lo intimidan. Pero \u00e9l, en ocasiones, frente a las c\u00e1maras, parece imp\u00e1vido, parece no importarle.<\/p>\n<p>As\u00ed es \u2018The act of killing\u2019, uno de los documentales nominados a los premios \u00d3scar y a los Bafta. Su historia le ha dado la vuelta al mundo y ha dejado en evidencia una cruel realidad que parec\u00eda importarle a unos pocos. Sus im\u00e1genes son la reproducci\u00f3n de la violencia, del terror que vivi\u00f3 Indonesia en la d\u00e9cada del sesenta. Son el reflejo de una sociedad que a\u00fan vive con espanto y resignaci\u00f3n las estelas que dej\u00f3 el pasado y la divisi\u00f3n mundial que origin\u00f3 la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>Y tras esos lentes, que grabaron cerca de dos mil horas y que hoy no pueden apartarse de la pol\u00e9mica, estuvo Joshua Oppenheimer, el director, y Carlos Arango de Montis, un paname\u00f1o que desde hace tiempo vive en Colombia.<\/p>\n<p>\u201cSab\u00edamos \u2014dice Arango hoy desde su apartamento en Bogot\u00e1\u2014 que la idea pod\u00eda trascender porque est\u00e1bamos convencidos de lo importante que era exponer al mundo esa realidad. Y aunque parec\u00eda m\u00e1s una aventura de solo cuatro personas, en la que hab\u00eda una avalancha de obst\u00e1culos que tocaba enfrentar con las u\u00f1as, sab\u00edamos que algo bueno pod\u00edamos hacer\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9l, de pelo al ras y acento marcado, ya intu\u00eda lo que se iba a encontrar cuando en 2006 se embarc\u00f3 en ese proyecto: unos personajes orgullosos de sus masacres y sedientos de protagonismo. \u201cUnos personajes muy fuertes cargados de un pasado que incluso se siente. Porque si t\u00fa has matado 500 personas, indudablemente lo sientes\u201d.<\/p>\n<p>Pese a ello, se dieron a la tarea de filmar y enfrentar esa locura con la que un d\u00eda, por casualidad, se hab\u00eda tropezado Oppenheimer. Una locura que pretend\u00eda hacer que los protagonistas del genocidio indon\u00e9s \u2014admirados por muchos, libres y sin penas\u2014 rememoraran los mecanismos de tortura, recordaran c\u00f3mo hab\u00edan pasado sus d\u00edas de paramilitarismo despu\u00e9s de que un tal general Suharto derrocara en 1965 a un gobernante elegido por el pueblo.<\/p>\n<p>Por eso es que Anwar, el personaje principal, el l\u00edder al que hoy dirigentes y ciudadanos le hacen venias, deja que los cuchillos falsos rocen su cara al asumir como actor ese papel de v\u00edctima, al evocar en la gran pantalla ese sadismo con el que mataban comunistas para luego complacerse y eludir las culpas con risas e instantes de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Pero, aunque en principio no resulte del todo evidente, \u201c\u00e9l \u2014recuerda Arango interrumpido por silencios\u2014, en verdad, tiene un conflicto interno y est\u00e1 lleno de remordimiento. De hecho, en una de esas representaciones en la que hace el papel de v\u00edctima, le dio un ataque de nerviosismo y tuvimos que detener la grabaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Es algo similar a lo que sucede en una de las \u00faltimas escenas de \u2018The act of Killing\u2019, cuando se ve a Anwar andando en una azotea. El lugar, recuerda \u00e9l mismo frente a las c\u00e1maras, es el sitio donde en otros tiempos masacraban comunistas. Y a \u00e9l, flaco y enjuto, se le revuelve el vientre mientras le cuenta las c\u00e1maras c\u00f3mo era el procedimiento. Les cuenta y se justifica aunque sepa que sus argumentos son mentira. Y llora y vomita porque, tal vez, en el fondo sabe que solo ellos tienen la culpa.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s, Oppenheimer y Arango, lo miran asombrados. \u201cYo iba a cortar \u2014cuenta al ritmo de una cerveza\u2014 pero mir\u00e9 a Joshua; nos miramos y seguimos grabando. Me qued\u00e9 quieto y no cort\u00e9. Me qued\u00e9 quieto y de ah\u00ed sali\u00f3 la famosa escena\u201d.<\/p>\n<p>Porque, a pesar de no entender una sola palabra de lo que sal\u00eda de los labios de Anwar y sus amigos, de ese idioma tan ajeno y desconocido, Arango, director de fotograf\u00eda, comprend\u00eda lo que suced\u00eda.<\/p>\n<p>Se armaba de intuici\u00f3n y paciencia, y filmaba. Lo hac\u00eda porque no todo le resultaba tan extra\u00f1o ni tan distante; porque, dice, \u201cese entorno violento ya lo he repetido varias veces. Primero en Panam\u00e1, por su relaci\u00f3n extremadamente conflictiva con Estados Unidos; luego en Nicaragua, a donde llegu\u00e9 en plena revoluci\u00f3n sandinista; y despu\u00e9s en M\u00e9xico y Colombia donde la guerra todav\u00eda est\u00e1 viva\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, ese era el motivo por el que al terminar las grabaciones, que se interrump\u00edan de vez en vez, a Arango le resultaba imposible viajar a las cercan\u00edas de ese rinc\u00f3n que es Med\u00e1n, el escenario del documental, y s\u00f3lo ten\u00eda \u00e1nimos para volver a su casa.<\/p>\n<p>As\u00ed, probablemente, este cineasta, criado en la escuela de San Antonio de los Ba\u00f1os, Cuba, y en parte art\u00edfice de pel\u00edculas como \u2018Riverside\u2019, \u2018Historias del desencanto\u2019, \u2018Violeta de mil colores\u2019, \u2018Ezra\u2019 o \u2018Ruta 47\u2019, pod\u00eda desprenderse de esos relatos escalofriantes, de esas pesadillas que contaba Anwar y que atribu\u00eda a los ojos de una cabeza que cort\u00f3 y no cerr\u00f3 a tiempo.<\/p>\n<p>Tal vez as\u00ed, pod\u00eda volver a ese M\u00e9xico o a esa Colombia a la que alguna vez Joshua Oppenheimer pens\u00f3 visitar porque hab\u00eda algo que pod\u00eda descubrir tras nuestros inconmensurables cultivos de palma africana.<\/p>\n<p>SERGIO SILVA NUMA<\/p>\n<p>REDACCI\u00d3N ELTIEMPO.COM<br \/>\nsersil@eltiempo.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un paname\u00f1o que vive en Bogot\u00e1 fue uno de los art\u00edfices de una producci\u00f3n candidata a un galard\u00f3n. En principio,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181"}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=181"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":183,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/181\/revisions\/183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=181"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}