{"id":77,"date":"2014-01-28T22:47:25","date_gmt":"2014-01-28T22:47:25","guid":{"rendered":"http:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/?p=77"},"modified":"2014-02-17T20:44:29","modified_gmt":"2014-02-17T20:44:29","slug":"sudamerica-contagio-y-algo-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/sudamerica-contagio-y-algo-mas\/","title":{"rendered":"SUDAM\u00c9RICA. CONTAGIO Y ALGO M\u00c1S."},"content":{"rendered":"<p>Reg\u00edmenes en crisis y movimientos sociales<\/p>\n<p>Por Marcelo Yunes<\/p>\n<p>Los problemas econ\u00f3micos estructurales de Am\u00e9rica Latina, algunos de cuyos rasgos se han tratado ya en estas p\u00e1ginas, no s\u00f3lo insertan de manera desventajosa al continente en el mercado mundial y la divisi\u00f3n internacional del trabajo, sino que dan el marco para la aparici\u00f3n y desarrollo de elementos de fuerte desestabilizaci\u00f3n y crisis de las instituciones pol\u00edticas en los pa\u00edses de la regi\u00f3n. Bajo la tremenda presi\u00f3n de la ofensiva recolonizadora y de la muy dura pol\u00edtica de Estados Unidos en el \u00e1rea -que la administraci\u00f3n Bush no ha hecho m\u00e1s que reforzar- los reg\u00edmenes pol\u00edticos de Am\u00e9rica Latina, en particular de Sudam\u00e9rica, est\u00e1n en plena fase de deterioro. Y esto se manifiesta en varios planos.<\/p>\n<p>Partidos tradicionales y democracia colonial<\/p>\n<p>Uno de ellos es el de la profunda encrucijada, que hasta llega a poner en juego su existencia misma, que afrontan muchos de los principales partidos pol\u00edticos de la regi\u00f3n, que han sido protagonistas durante d\u00e9cadas de la vida institucional de Am\u00e9rica Latina. Es notorio y muy avanzado el desprestigio de organizaciones pol\u00edticas a veces centenarias: tales los casos de los partidos Conservador y Liberal de Colombia, Acci\u00f3n Democr\u00e1tica y Copei en Venezuela (arrasados por el fen\u00f3meno del chavismo, hoy a su vez en serios problemas), grandes partidos del Per\u00fa -donde el Apra reci\u00e9n ahora parece estar volviendo por sus fueros, luego de que la aparici\u00f3n y el estallido del fujimorismo cambiaran todo el mapa pol\u00edtico-, el desastre de la UCR argentina o la progresiva indiferenciaci\u00f3n de los partidos Blanco y Colorado en Uruguay. Esta situaci\u00f3n, junto con la mutaci\u00f3n ideol\u00f3gica, pol\u00edtica, estrat\u00e9gica y de organizaci\u00f3n que experimentaron, en procesos muy diferentes, dos de los mayores partidos del continente, el peronismo en Argentina y el PT en Brasil, es parte de un fen\u00f3meno m\u00e1s global. Que hace a la naturaleza de los reg\u00edmenes democr\u00e1tico burgueses en Am\u00e9rica Latina y la experiencia que ha hecho con esos reg\u00edmenes el movimiento de masas a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>En efecto, hay una combinaci\u00f3n entre, por un lado, las presiones pol\u00edtico-econ\u00f3micas del imperialismo dominante en la regi\u00f3n y en el mundo, el de Estados Unidos (presiones a su vez azuzadas por las exigencias de la globalizaci\u00f3n-mundializaci\u00f3n capitalista, en cuya din\u00e1mica espec\u00edfica no nos podemos detener aqu\u00ed), y, por el otro, la cada vez menor capacidad de respuesta de los reg\u00edmenes pol\u00edticos, incluidos los partidos tradicionales, frente al permanente deterioro del nivel de vida que conlleva la implementaci\u00f3n de las recetas imperialistas.<\/p>\n<p>Este problema est\u00e1 en la base del relativo &#8220;agotamiento&#8221; de las expectativas que supo generar la democracia burguesa, sus instituciones y partidos en el seno del movimiento de masas en el momento de la salida del conjunto de la regi\u00f3n de las dictaduras militares (a\u00f1os 80). Encuestas realizadas a nivel continental, como la de Latinobar\u00f3metro (publicadas por la revista brit\u00e1nica The Economist a fines del a\u00f1o pasado) dan cuenta de un sistem\u00e1tico descenso de la ponderaci\u00f3n de la democracia como r\u00e9gimen pol\u00edtico en la opini\u00f3n p\u00fablica de los pa\u00edses latinoamericanos. En ese momento -es decir, antes del Argentinazo de diciembre y las movilizaciones contra las privatizaciones en Per\u00fa y Paraguay- la democracia era juzgada como el mejor r\u00e9gimen posible s\u00f3lo por un 55-60% de los encuestados, cifra casi veinte puntos menor a las mediciones de principios de los 90.<\/p>\n<p>Aunque remitimos al art\u00edculo de Claudio Katz que publicamos en esta edici\u00f3n para un an\u00e1lisis m\u00e1s extenso y profundo de la crisis econ\u00f3mico-social, cabe consignar que el car\u00e1cter colonial de las democracias burguesas en Am\u00e9rica Latina no puede dejar de impactar negativamente en las conciencias de millones de trabajadores, campesinos y otros sectores populares. Sectores que ven c\u00f3mo toda ilusi\u00f3n de utilizar las herramientas de la democracia como veh\u00edculo de bienestar, progreso o seguridad se ve brutalmente tronchada por la abierta injerencia imperialista a trav\u00e9s de los organismos financieros internacionales. El Fondo Monetario, Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo e instituciones similares pasan a cumplir la funci\u00f3n -sobre todo el primero- de administradores de pol\u00edtica econ\u00f3mica externa e interna con un nivel de detalle cada vez mayor.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n convierte a los gobiernos locales en simples brazos ejecutores de decisiones ajenas, a la independencia nacional de esos pa\u00edses en una ficci\u00f3n y a las amplias masas de la poblaci\u00f3n en carne de expoliaci\u00f3n y ajuste. Los decrecientes m\u00e1rgenes de autonom\u00eda de decisiones soberanas en cualquier terreno empiezan a hacer de las &#8220;democracias coloniales&#8221;, sus gobiernos e instituciones, meras v\u00edas administradoras de cuasi protectorados, a los que s\u00f3lo falta legalizar su nuevo status pol\u00edtico. La propuesta de Rudiger Dornbusch para Argentina, en el sentido de su administraci\u00f3n por un &#8220;comit\u00e9 de notables&#8221; extranjeros, las descarnadas declaraciones del financista George Soros de que en las elecciones de Brasil vota Estados Unidos y no los brasile\u00f1os (para conjurar el &#8220;fantasma&#8221; Lula), y la desembozada presi\u00f3n que ejerci\u00f3 el embajador estadounidense en Bolivia, Manuel Rocha, para evitar el voto al dirigente cocalero Evo Morales (con resultados contraproducentes, sin duda), son s\u00f3lo algunas de las manifestaciones m\u00e1s groseras de la altaner\u00eda imperial hacia lo que llaman &#8220;estados fracasados&#8221; (failed states).<\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar, como problema a estudiar y profundizar, el nuevo rol que corresponder\u00eda en estas democracias a las fuerzas armadas y de seguridad, e incluso a la intervenci\u00f3n directa de tropas estadounidenses. En este contexto, se tratar\u00eda no s\u00f3lo de democracias coloniales, sino adem\u00e1s &#8220;tuteladas&#8221; militarmente y profundamente devaluadas en su contenido formal de libertades civiles y pol\u00edticas, etc.<\/p>\n<p>Nuevos movimientos socio-pol\u00edticos de masas<\/p>\n<p>El surgimiento y desarrollo de movimientos sociales que abarcan sectores de masas (o de una vanguardia muy extendida) puede enmarcarse entonces en un proceso de aristas m\u00faltiples.<\/p>\n<p>Por un lado, un ataque permanente a las condiciones de vida, de trabajo, de existencia y de reproducci\u00f3n social de millones de personas, de resultas de la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas dictadas desde los centros de poder imperialistas y fielmente ejecutadas por los gobiernos de la regi\u00f3n. Esas pol\u00edticas, cuyo denominador com\u00fan fue y es el impulso a las privatizaciones, la desregulaci\u00f3n y apertura de mercados, la eliminaci\u00f3n de derechos y conquistas laborales, la enajenaci\u00f3n de recursos naturales a manos de empresas multinacionales y el recorte de los sistemas y presupuestos de salud, educaci\u00f3n y servicios p\u00fablicos en general, generaron un incremento de los \u00edndices de pobreza, desocupaci\u00f3n y desnutrici\u00f3n en todo el continente. Si bien con desigualdades en los per\u00edodos y en la intensidad de los problemas seg\u00fan los pa\u00edses, el balance regional de la d\u00e9cada del 90 marca un claro retroceso en la mayor\u00eda de los indicadores de desarrollo humano, con picos que denotan una cat\u00e1strofe socioecon\u00f3mica.<\/p>\n<p>Este aspecto es decisivo para entender tanto la extensi\u00f3n como la heterogeneidad de los movimientos sociales en Am\u00e9rica Latina. Puede afirmarse que surgen como respuesta al ataque del capitalismo neoliberal, y en ese sentido basan su accionar en la defensa de derechos o conquistas amenazados: la tierra, el trabajo, condiciones de vida b\u00e1sicas como la vivienda, el transporte y hasta la comida, la identidad y la supervivencia de comunidades campesinas y\/o ind\u00edgenas, etc.<\/p>\n<p>En segundo lugar, como hemos visto, asoma un adelgazamiento de la capacidad institucional de la democracia capitalista para funcionar como mediaci\u00f3n eficaz ante la protesta social que inevitablemente engendran las pol\u00edticas neoliberales santificadas desde el Consenso de Washington. Los partidos pol\u00edticos tradicionales, depositarios de la confianza y la expectativa iniciales de las masas en la democracia en tanto garantes de \u00e9sta, fueron asimismo los primeros en sufrir el creciente descr\u00e9dito popular hacia los pilares del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>En combinaci\u00f3n con \u00e9ste aparece un tercer elemento, esencial para comprender una de las caracter\u00edsticas centrales de los nuevos movimientos sociales. Se trata de que precisamente a consecuencia del estrechamiento de los m\u00e1rgenes de maniobra pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los estados y gobiernos se vuelve cada vez m\u00e1s dif\u00edcil contener la lucha por las reivindicaciones m\u00e1s elementales dentro de los marcos puramente corporativos (como, por ejemplo, el de los antiguos sindicatos).<\/p>\n<p>El desarrollo de la lucha y de los movimientos muestra que no se combate contra la insensibilidad de tal o cual funcionario, ni contra la perfidia de un patr\u00f3n o un gobernante individual, sino contra pol\u00edticas estrat\u00e9gicas de largo alcance que atraviesan a los diversos partidos del r\u00e9gimen y cuya aplicaci\u00f3n tiene continuidad en el tiempo a cargo de gobiernos de distinto signo. Y esto hace cada vez m\u00e1s ineludible la necesidad de dotar a cada movimiento de una proyecci\u00f3n pol\u00edtica propia y de un horizonte program\u00e1tico que salga de lo estrictamente reivindicativo para empezar a dar respuestas m\u00e1s generales, porque la ra\u00edz de los problemas se evidencia una y otra vez como global, no como particular.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar, entonces, que movimientos sociales de origen, composici\u00f3n social y reivindicaciones tan diversas como, por ejemplo, los cocaleros del Chapare boliviano, los Sin Tierra brasile\u00f1os y los piqueteros argentinos se hayan elevado -cada cual a su manera y sin pretender aqu\u00ed igualar experiencias muy distintas- a la comprensi\u00f3n de la necesidad de proponer una pol\u00edtica y un modelo de sociedad alternativos a los vigentes.<\/p>\n<p>Por otra parte, y con todas las desigualdades del caso, resulta evidente que este proceso de politizaci\u00f3n y de redefinici\u00f3n program\u00e1tica de estos movimientos empalma con un cierto retroceso de las organizaciones de la izquierda cl\u00e1sica. La crisis de la alternativa socialista tras el derrumbe del &#8220;socialismo&#8221; de los pa\u00edses del Este, el avance inicialmente arrollador de las pol\u00edticas e ideolog\u00edas promercado en los 90 y los propios errores, defecciones y hasta traiciones de muchos dirigentes y partidos contribuyeron a que en ocasiones los movimientos sociales fueran vistos como organizaciones suced\u00e1neas a los partidos de izquierda. Hay quienes incluso han intentado justificar desde la teor\u00eda esta supuesta decadencia irreversible de la &#8220;forma partido&#8221;, pasando por alto que las relaciones entre ambas clases de organizaci\u00f3n son en general mucho m\u00e1s complejas que la de mutua exclusi\u00f3n. As\u00ed lo muestra, por ejemplo, el caso del MST brasile\u00f1o, que desarrolla su dirigente Jo\u00e3o Pedro St\u00e9dile en la entrevista que reproducimos en esta edici\u00f3n.<\/p>\n<p>Vale la pena mencionar, finalmente, una cuarta caracter\u00edstica que parecen compartir muchos de los nuevos movimientos sociales latinoamericanos, y que tambi\u00e9n es en cierta medida hija de las circunstancias pol\u00edticas del capitalismo actual en la regi\u00f3n. Se trata de la radicalizaci\u00f3n y endurecimiento de los m\u00e9todos de lucha. Esto es tambi\u00e9n un subproducto de experiencias acumuladas a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os en el sentido de que la canalizaci\u00f3n exclusiva de la protesta por las v\u00edas institucionales ha probado ser menos eficaz que la asunci\u00f3n de las v\u00edas de hecho y de la acci\u00f3n directa. Asimismo responde al hecho de que se debe enfrentar un mayor rigor represivo, ante el se\u00f1alado debilitamiento de la capacidad de los mecanismos formales de la democracia burguesa para mediar, empantanar o contener los movimientos reivindicativos. Ambos factores ayudan a explicar porqu\u00e9 m\u00e9todos de lucha como piquetes, cortes de caminos, enfrentamientos con las fuerzas represivas, etc., han pasado a formar parte de la cotidianeidad de estos movimientos sociales o socio-pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Difundir experiencias y apuntar al relacionamiento y la coordinaci\u00f3n<\/p>\n<p>La agudizaci\u00f3n de la ofensiva yanqui sobre los pueblos y pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, al tiempo que comienzan a hacerse visibles el rechazo a las pol\u00edticas del capitalismo neoliberal y el reverdecer de la conciencia antiimperialista en el continente plantean la posibilidad y la necesidad de comenzar a construir lazos, y fortalecerlos, entre los diversos movimientos sociales de la regi\u00f3n. Sin \u00e1nimo de establecer ninguna imposible uniformidad entre centenares de expresiones de desigual desarrollo, extensi\u00f3n y maduraci\u00f3n pol\u00edtica, es posible comenzar por propagandizar estas experiencias en sus diversos aspectos. Es en este sentido que acompa\u00f1an esta nota los relatos de algunas de ellas.<\/p>\n<p>No obstante, m\u00e1s all\u00e1 de la imprescindible difusi\u00f3n y aprovechamiento rec\u00edproco de las lecciones de lucha, nos parece una tarea de primer orden avanzar en crear lazos y posibilidades de coordinaci\u00f3n para cuestiones eminentemente pr\u00e1cticas, como jornadas de lucha continentales, tareas de solidaridad sobre luchas concretas y hacerlas conocer, etc.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ser\u00eda de gran utilidad para los propios movimientos encarar encuentros, foros, \u00e1mbitos de socializaci\u00f3n de experiencias, instancias de debate sobre aspectos conceptuales (teor\u00eda, programa, pol\u00edticas) y toda otra v\u00eda de conocimiento y reconocimiento rec\u00edproco. Para esta tarea ser\u00e1 tambi\u00e9n indudablemente vital el aporte de las organizaciones pol\u00edticas, revistas e intelectuales del marxismo revolucionario de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En este camino de contribuir a la difusi\u00f3n, desarrollo y coordinaci\u00f3n del fen\u00f3meno de los movimientos socio-pol\u00edticos desde un punto de vista de clase, comprometemos nuestro esfuerzo, en la perspectiva de poner en pie en toda Am\u00e9rica Latina un gran movimiento de los trabajadores, explotados y oprimidos contra el ALCA, la deuda externa, el FMI y la intervenci\u00f3n yanqui en todos los terrenos. Ser\u00eda un paso extraordinario en el camino de ayudar a forjar, en el continente y en cada pa\u00eds, una alternativa antiimperialista y anticapitalista para el conjunto de los explotados y oprimidos.<a href=\"http:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Mapa-Politico-de-Sudamerica.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Mapa-Politico-de-Sudamerica.png\" alt=\"Mapa-Politico-de-Sudamerica\" width=\"1131\" height=\"1376\" class=\"alignnone size-full wp-image-78\" srcset=\"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Mapa-Politico-de-Sudamerica.png 1131w, https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Mapa-Politico-de-Sudamerica-246x300.png 246w, https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Mapa-Politico-de-Sudamerica-841x1024.png 841w\" sizes=\"(max-width: 1131px) 100vw, 1131px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reg\u00edmenes en crisis y movimientos sociales Por Marcelo Yunes Los problemas econ\u00f3micos estructurales de Am\u00e9rica Latina, algunos de cuyos rasgos<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77"}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":79,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77\/revisions\/79"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiosinfronteras.com\/system\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}